el pájaro vuela

yo puedo

quiero

decido

acaricio
la superficie del pájaro

adentro
del pájaro

hasta que llego a mí

 

crees conocerte pero te asombras al llegar a un patio exterior y dices sentirte tranquilo ahí. un patio reconocible a los ojos de quien no conoce la superficie del pájaro, el patio interior. entonces busca afuera y cree saber. habita temporalmente un lugar ajeno, agradable, sí, pero que íntimamente no reconoce como propio, aunque sea de uso público, aunque lo haya comprado, aunque sea el patio de su casa. el otro, hablo del otro, del patio interior, de la superficie del pájaro, de su vuelo, de nuestra caricia, de nosotros mismos, de ser pájaro y caricia, misma cosa.